El otro día mientras iba paseando me encontré con una orquesta de estas que animan el cotarro en las plazas, calles y demás senderos urbanos de la plebe. Yo, como nunca tengo nada que hacer me dije: "chica, pues quedate a ver lo que se cuece".
He de decir que estuvo bastante bien, para ser una triste orquesta. Aquí dejo una instantánea del evento y otra de mi grado de felicidad.
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